sábado, 26 de noviembre de 2016

V

este no querer hablar de ti, pero no querer olvidarte 
este alumbrarse los mediodías severos del invierno 
la última hora de la tarde desamparada 
con un recuerdo: que una vez fui feliz en tu pecho 

qué cansancio entonces de piel, de madrugada 
qué zozobra, que ensuciarse el uno al otro 
qué nudo de piel tu y yo contra el mundo 
mientras, afuera brillaban las calles 

todos los amantes desde el origen de los tiempos 
conspiraban con nosotros entre sábanas 
quise abrirte, descifrarte hasta el tuétano, 
escurrirme dentro de ti, en ti, en tu sangre, en tu líquido 

con la noche te marchas 
dejas tu olor ya frío, tu frío hueco desvalido a mi costado 
los versos calientes, el cuerpo aún tibio 
la tierra que hierve en mi vientre 

mis dedos ensayan la memoria 
recorren con orgullo vano los lugares que atravesaste
los días pasan, mis muslos pierden tu rastro 
tus palabras se despiden como pájaros livianos
me guían hacia nuevas soledades

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