miércoles, 23 de noviembre de 2016

III

No esperaba que la vida
fuese tan pequeña, tan pálida,
tan prosaica y risible.
En mis días de infancia,
la vida estaba siempre a punto
de comenzar,
impetuosa,
esperando a ser ganada,
merecida,
yo intentando conquistarla siempre.
Pasaron los años.
Sin su savia de sueños,
la vida se estrechaba,
no despegaba nunca,
los barcos, las señales, pasaban,
dejando camino a sus espaldas.

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