sábado, 26 de noviembre de 2016

V

este no querer hablar de ti, pero no querer olvidarte 
este alumbrarse los mediodías severos del invierno 
la última hora de la tarde desamparada 
con un recuerdo: que una vez fui feliz en tu pecho 

qué cansancio entonces de piel, de madrugada 
qué zozobra, que ensuciarse el uno al otro 
qué nudo de piel tu y yo contra el mundo 
mientras, afuera brillaban las calles 

todos los amantes desde el origen de los tiempos 
conspiraban con nosotros entre sábanas 
quise abrirte, descifrarte hasta el tuétano, 
escurrirme dentro de ti, en ti, en tu sangre, en tu líquido 

con la noche te marchas 
dejas tu olor ya frío, tu frío hueco desvalido a mi costado 
los versos calientes, el cuerpo aún tibio 
la tierra que hierve en mi vientre 

mis dedos ensayan la memoria 
recorren con orgullo vano los lugares que atravesaste
los días pasan, mis muslos pierden tu rastro 
tus palabras se despiden como pájaros livianos
me guían hacia nuevas soledades

miércoles, 23 de noviembre de 2016

IV

Ayer te vi.
Traías entre las manos un fragmento de mí ya olvidado. He cambiado, ya ves, y ahora soy más como tú, porque la vida nos arrojó juntos una vez por alguna buena razón. En cierto modo, soy solo un aguafuerte más nítido de lo entonces era, y tú ya podías intuir. Más cruda, más apaleada, más en carne y vísceras. Tú, sin embargo, te ríes con la misma risa grande, algo pueril, te ríes de las mismas cosas. Pero tienes algo distinto. Una especie de serenidad imprecisa que has alcanzado al fin, una sabiduría más elaborada quizá.

Ayer te vi y recordé que alguna vez fuimos poderosos, admirables, y el mundo no podía nada contra nosotros.

Te vi y recordé que fuimos importantes porque estábamos juntos. 

III

No esperaba que la vida
fuese tan pequeña, tan pálida,
tan prosaica y risible.
En mis días de infancia,
la vida estaba siempre a punto
de comenzar,
impetuosa,
esperando a ser ganada,
merecida,
yo intentando conquistarla siempre.
Pasaron los años.
Sin su savia de sueños,
la vida se estrechaba,
no despegaba nunca,
los barcos, las señales, pasaban,
dejando camino a sus espaldas.