domingo, 7 de junio de 2015

Recuerdo del frío

En realidad esto del amor no tenía ninguna lógica, pero sí toda la persuasión de un sortilegio que la guiaba a través del marchito aire invernal. Que la impelía gozosamente hacia el fondo de la avenida, donde oscilaba el fulgor de una ventana en la noche impertérrita ante la magnitud de los instantes por venir y la furiosa pujanza de sus veinte años contra la piel. Ella se complacía en registrarlo todo, recordarlo todo, dominada por una imperiosa sensación de trascendencia al andar calle abajo, llamar al timbre y aguardar anhelante tras la pesada puerta, mientras él descorría pausadamente el cerrojo.

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