miércoles, 6 de mayo de 2015

El librero de la cuesta de Moyano

Alfonso Riudavets es madrileño, a pesar de ese apellido de resonancia balear, algo atenuado por un nombre de consistencia castiza y monárquica. Mientras atiende a mis preguntas de periodista, ancla sus ojos de aguamarina esquiva en un horizonte ilusorio que solo él vislumbra, ofreciendo medio perfil aguileño rematado por un bigote en escobilla. Se acoge a ese derecho natural que parecen tener los muy vividos, por la edad o los avatares, de hurtar la mirada durante la conversación, de dirigirla hacia una nebulosa indescifrable para los jóvenes o los poco tundidos por la vida, de observar de frente una posteridad que sienten quizá próxima y acuciante.

Replica Riudavets con una voz que es un graznido, arrastrando las sílabas con un deje de madrileñismo fatigado. Con frases cortas y tajantes, como al dictado, y un prosaísmo acentuado por los años. Lleva jersey y corbata impolutos bajo el guardapolvos tiznado. Su puesto es el más concurrido de toda la cuesta, con un enjambre de compradores que escudriñan desde sus lentes los libros con indisimulada avidez. “Oiga, es que es medio kilo de papel por veinte céntimos”, sentencia Riudavets, con maneras de tendero pragmático, mientras contemplo esa raza de volúmenes ocres y de temática oscura.

Riudavets lee ahora más que antes, cuando tenía menos tiempo, cumpliendo esa peculiar paradoja que parece dilatar las horas cuando menos años le quedan a uno por gastar. Posee una biblioteca con más de treinta y tantos mil volúmenes sobre la historia del libro, que aún no sabe a quién cederá a su muerte porque está soltero y sin hijos. Entonces siento una cierta compasión por ese anciano resoluto y vivaracho, rodeado únicamente por vetustas bibliotecas científicas compradas a precio de saldo a académicos y profesores y un empleado cumplidor y moreno como un labriego a quien una vez rescató del abismo. Tienen ambos un aire desamparado en su trajín de mamotretos, el que dos hombres solos pueden tener ante los ojos de una mujer.

2 comentarios:

  1. Acabo de encontrar este articulo y le felicito porque ha sabido describir muy bien a este personaje tan peculiar

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