domingo, 15 de febrero de 2015

Noviembre o la melancolía

Ya se retira noviembre, vencido, arrastrando su melancolía vacilante como el sueño. Una brisa de agua ondula este manso anhelo, cada otoño recobrado, y en la lejanía, gimotea el viento en un dialecto extraño. Henchida de promesas suspiré una vez bajo el sol mojado. Noviembre, espejeo de retinas blancas bajo el cielo enmohecido. Noviembre, urna plácida de añoranzas jamás reveladas. Noviembre, donde amanecen las certidumbres como torsos ahogados, bórrame contigo de mí, déjame pasar por el mundo como un rumor de párpados contra las estrellas, como un magma de sombras acantilado abajo. Que mi voz se pierda en la llanura acuchillada, que mis palabras se hundan bajo el limo del tiempo eterno. Mis humanas pasiones, mis fútiles tormentos, mis vanas ambiciones, que se enjuagen todas en la corriente poderosa, irrefrenable, de la vida.  

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