domingo, 9 de junio de 2013

Presagio de un final

 

Tengo el pecho prendido de un dolor indescifrable,

de un dolor remoto que palpita en discontinuo

como un faro cegador.

¿Y si fuera tan sólo la certeza de la nostalgia futura,

el olor ya frío en la ropa,

el sentimiento flotante

del fin de las cosas?

¿Y si fueras tan sólo tú,

tu pupila dibujando un círculo de fuego

como la quemadura de un cigarro?

¿Y si fuera tan sólo este silencio abrasador,

la luz fosforescente de las calles

cuando pienso en ti?

O quizás sólo es este sentir de invierno despojado,

de venas secas y savia detenida

tras la cálida estación de la inocencia.

2 comentarios:

  1. Preciosa entrada, de todo corazón:) Un saludo y me pasaré por aquí más a menudo jajajajaj

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