lunes, 12 de marzo de 2012

Suicidios furtivos

Hoy ha sido uno de esos días
de pequeños suicidios furtivos
en letrinas mustias,
Uno de esos días
en que manché con entrañas
la dócil blancura que me contemplaba.
He estado riendo toda la tarde,
fingiendo,
escuchando como música distante
las risas benévolas que hacia mí flotaban
Y ahora,
ahora que ya todos se marcharon
llevándose tras de sí su alegría inocente
igual que un niño arrastra su riel de cascabeles,
allá voy otra vez a toser mi alma,
a destruirme un poco más dentro
a morirme un poco antes.
Es el dolor de seguir existiendo
como un pitido mezquino y frágil,
como un parásito infatigable                                               
que le roba a la vida su flujo poderoso y noble.


Fotografía de Francesca Woodman

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