sábado, 24 de marzo de 2012

La última gota de dolor

El día siguiente, de Edvard Munch


       Aún ando rebuscando en los recuerdos de aquellos días sin alma, aquellos días en que en que todo mi ser aullaba.
       Voy rastreando los ojos ofrecidos y asustados que me contemplan, paladeando amores caducos, tragándome con furia la noche, embriagándome de olvido o sarcasmo, dilatando límites propios y ajenos, succionando con saña hasta la última gota de dolor. Viviendo de las sobras de otra vida. Usurpándole su lugar a la imaginación.

2 comentarios:

  1. Es genial!:) muy buen relato! Sigue con el blog que merece la pena

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  2. Gracias! Es bueno saber que hay gente que lo aprecia :)

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