miércoles, 17 de noviembre de 2010

Memoria de una obsesión...



Por mis tiernas venas se derrama,
en el torrente de la sangre inmerso,
un tibio manto de electricidad,
mordiente, sacudiendo mi pecho.
Y tira a tira, en violenta tortura.
mi corazón contemplando tu marcha
se desmadeja con ojos de locura,
su centro congelado de una fría escarcha.

¡Ay!, besos, que todavía me reptan por el cuello,
tejed un sayo para las horas muertas,
en que te busco tanteando con los dedos
y sólo encuentro espejismos de noches en vela.
¡Ay!, palabras empolvadas, que descifra un tacto trémulo
recorren mi cuerpo en pálido estremecimiento,
mientras bailo en la humedad de tu aliento
y al calor de tus hombros tiemblo como una muñeca.

7/10/08, Pozo Alcón

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