lunes, 22 de noviembre de 2010

Dormir, escapar...


Más que vivir, dormir, dormir ansío!
En un sueño tan dulce cual la muerte,
pondré mis besos sin remordimientos
en tu cuerpo pulido como el cobre.

Charles Baudelaire


Dormir eternamente…
dormir para olvidar.
Cristales en las manos.
Cautiva en un universo etéreo,
donde apenas resplandecen los jirones de la realidad.
Líquida melancolía
nebulosa de sueños,
alma que se arrodilla,
la esperanza va perdiendo, lánguida, todos sus pétalos.


Flavia Farraces

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